Instantes de tu vida en el suelo, mientras contemplas hormigas.

Te quedás en el suelo y ves las cosas diferentes. Te caíste y de ahí no te levantas porque eso significa sentir más y mejor los golpes que te hiciste. Resistirte a la gravedad es verdaderamente doloroso en esos casos. Respirando uno, dos, tres… Mejor te quedás. Y es cosa de segundos, para que te adaptes a la nueva forma de ser; no te duele nada, te quedas recostado en el suelo. Ves las copas de los árboles a los lados, el cielo azul por enmedio, apañado sólo de vez en cuando, por una que otra nube de esas del soleado Diciembre.

Volteas a ver por los lados y ves gente, pero eso ya lo sabés. No es importante. Más abajo no podés estar, y en el suelo, ves hormigas, entre la grama. Van desorientadas, en filas, de muchos tipos, tamaños: territorio de nadie, porque las hormigas son bien celosas de su territorio. Llevan cargan, atacan, cortan, caminan, guían. Ahí van las hormigas. Te parece excitante eso. ¿Dónde putas habías estado que te habías perdido de contemplar a seres tan sencillos y tan despreocupados por animales como vos?

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s